lunes, 28 de noviembre de 2016

Salsa de tomate o tomatito frito

Qué bueno que están unos macarrones o unas albóndigas hechos con una salsa de tomate o unos tomatitos fritos caseros, ¿verdad? Tengo que confesar que me da mucha pereza ponerme a hacer esta receta, pero una vez que me pongo y pruebo el resultado, ¡¡¡ummm!!! nada que ver con las salsas compradas en el supermercado, ni mucho menos.


Bueno, pues pongámonos manos a la obra.

Ingredientes:
1 kilo de tomates naturales maduros
1 pimiento verde
1 cebolla grande
1 diente de ajo
Sal (al gusto)
Azúcar (una cucharada sopera)
Aceite de oliva virgen extra

Elaboración:
Lo primero que hemos de hacer es lavar muy bien y pelar los tomates, quitándoles las ramitas y aquellas partes estropeadas y los cortamos en cuartos. Lavamos y pelamos la cebolla y la picamos en juliana. Procedemos a laminar el ajo muy finito. Hacemos lo propio con el pimiento.

En una cazuela (os aconsejo una barro, me encanta cocinar en cazuelas de barro, pero si no tenéis pues en la que queráis), echamos un buen chorro de aceite y ponemos a calentar. Añadimos la cebolla y el ajo y empezamos a sofreír a fuego medio. Cuando estén un poco "lacios", añadimos el pimiento cortado a juliana o a trocitos y salamos al gusto. Dejamos que se sofrían bien durante unos 5 ó 6 minutos.

Pasado el tiempo, añadimos los tomates y mezclamos con nuestro sofrito. Dejamos que se hagan a fuego medio-bajo durante unos 30 minutos, eso sí, vigilándolos y machacándolos de vez en cuando con una cuchara de palo.

Cuando yo empecé a hacer esta receta, siempre tenía que llamar a mi madre, que no es por nada pero hace la salsa de tomate casera más buena que yo he probado nunca --mejor que la mía, incluso, pero de ésto que no se entere ella--para que me dijera cuándo sabía yo que ya estaban fritos los tomates. Ella siempre me respondía lo mismo: "Pues hija, cuando se hayan quedado sin el agua que sueltan y no quede mucho aceite porque a mí los tomates fritos aceitosos no me gustan". Pues seguid este consejo que es muy certero. Eso sí, a base de hacerlos he podido calcular que este momento se produce aproximadamente a la media hora de ponerlos a sofreír.

Ok. Ya tenemos los tomates fritos. Ahora la pasamos por un pasapurés, yo os aconsejo que no uséis la batidora porque la machaca demasiado y queda con una textura demasiado fina y la salsa de tomate no es muy fina, ¿no?

Volvemos a poner nuestra salsa de tomate en la cazuela y dejamos que se termine de cocinar a fuego bajo durante unos 45 minutos más, removiéndola de vez en cuando para que no se nos queme. Es el momento en el que debemos rectificar de sal y, en muchas ocasiones los tomates naturales están muy ácidos, pues contrarrestaremos esta acidez con una cucharada de azúcar. Pasado este tiempo y cuando ya la tenemos a nuestro gusto... podemos disponer de nuestra salsa de tomate para cualquiera de nuestras recetas favoritas. Yo la usaré esta vez para unas albóndigas. Ya os pasaré receta.

Música de acompañamiento:

Vamos a preparar nuestros tomates fritos con un sencillo del músico canandiense Michael Bublé,
un showman en el escenario brutal. Nos estamos refiriendo a Home, un tema de su álbum It's Time.

Esta preciosa canción fue escrita por el propio Bublé, y los compositores americano y canadiense respectivamente Alan Chang y Amy Foster-Gillies.

La canción describe el estado de melancolía en que nos podemos encontrar cuando estamos lejos de casa y de nuestra persona amada.


1 comentario:

  1. Con las prisas vamos a lo práctico (comprar la salsa envasada del súper) y nos olvidamos de lo buenas y sanas que son las salsas caseras...

    ResponderEliminar